En mis primeros anos de emprendimiento, operaba bajo una ilusion peligrosa: creia que cada desacuerdo es una batalla que debe ser ganada. Cada reunion, una arena. Cada negociacion, un partido de egos. Estaba armado con hechos, logica y un deseo ardiente de demostrar que tenia razon. Y, la mayoria de las veces, lo hacia. Salia de la habitacion con una sensacion de victoria, dejando atras “perdedores”.
Hoy, entiendo lo miope que era. Era un buen tactico, pero un terrible estratega.
Mi padre tenia un dicho que, en aquel entonces, no entendia completamente: “Tengo el desvan lleno de razon, ya no quiero mas.” Hoy, ese dicho es la piedra angular de como gestiono las relaciones, las negociaciones y los conflictos. Aprendi a gestionar a mi mayor enemigo: mi propio EGO.
El Teorema “?Que Gano, Que Pierdo?”
En los ultimos anos, he desarrollado un filtro mental simple que aplico antes de entrar en cualquier confrontacion. Antes de exponer mi punto de vista, por muy correcto que sea, me pregunto dos cosas:
- Si insisto y demuestro que tengo razon, ?que gano, concretamente?
- Si me callo, dejo pasar las cosas y cierro los ojos, ?que pasa?
La respuesta es a menudo sorprendente. La ganancia de demostrar tu superioridad intelectual es casi siempre una ganancia momentanea, una pequena droga para el EGO. Pero el costo a largo plazo puede ser inmenso: una relacion tensa, un socio desmotivado, una negociacion bloqueada.
El Poder del Silencio Estrategico
He observado dos patrones fascinantes en las personas:
- La gente se da cuenta sola de su error. La mayoria de las veces, si un error no es critico, lo mejor que puedes hacer es no hacer nada. Dale tiempo. Las personas inteligentes se daran cuenta solas de donde se equivocaron, y su respeto por ti, el que no les senalo el error con el dedo, crecera exponencialmente.
- La gente sabe que se equivoca, pero el EGO no los deja reconocerlo. Me ha pasado innumerables veces en reuniones con personas importantes. Han presentado argumentos sin sentido, han presumido de cosas evidentemente falsas. Sabian que yo conocia la verdad. Pero en ese momento, no buscaban la verdad. Buscaban validacion. Buscaban proteger sus “galones”. Desmontar su construccion habria sido un suicidio social y de negocios. Asi que los deje disfrutar de su momento. Los deje ganar una batalla que para mi no importaba.
Que no se me malinterprete: no me dejo enganar y no tolero la incompetencia en asuntos criticos. Pero he aprendido a diferenciar entre un problema de negocio y un problema de EGO.
Mi Mensaje: Gana la Guerra, No Cada Batalla
El mundo esta lleno de personas inteligentes que sabotean su exito porque no pueden renunciar a la necesidad de tener razon. Ganan argumentos, pero pierden aliados. Corrigen cada detalle menor, pero pierden de vista el panorama general.
La estrategia real es elegir tus batallas.
- Lucha hasta la muerte por tus principios y por las decisiones que pueden cambiar el destino de la empresa.
- Para todo lo demas, deja espacio para la gracia. Deja que otros tambien se sientan ganadores. Ofreceles victorias pequenas, insignificantes. El costo para ti es cero. La ganancia en capital relacional es inmensa.
Como decia mi padre, el desvan ya esta lleno de razon. Lo que realmente necesitas son puentes de conexion con las personas que te ayudaran a ganar la guerra. Y esos puentes a menudo se construyen sobre las batallas que elegiste, deliberadamente, no librar.





